El País necesita contabilizar de manera urgente el valor económico de su riqueza biológica y de la conservación de los ecosistemas para mejorar las políticas públicas en medio ambiente, concluyen los autores de Capital Natural de México, el primer texto en su tipo coordinado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, presentado ayer en la UNAM.
“Hay una desconexión casi total entre el pensamiento económico y los aspectos ambientales de la actividad económica.
Los ecosistemas y sus servicios constituyen un capital comparable con, o más importante, que los capitales financieros y de infraestructura que son parte de las cuentas nacionales de un país”, coinciden los más de 720 autores de la síntesis correspondiente a los primeros tres volúmenes de la obra.
Según el INEGI los costos por agotamiento de recursos naturales y degradación ambiental representaron en 2006 el 8.8 por ciento del PIB.
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